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Bolsas personalizadas

Una bolsa con tu logo sale a la calle y se reutiliza durante meses, así que las bolsas personalizadas entran en casi cualquier campaña de empresa, apertura de tienda o feria. Aquí tienes bolsas de tela, bolsas non woven y bolsas plegables, además de bolsas de papel, con el algodón, el poliéster y el material reciclado como bases más frecuentes. La bolsa bien elegida sigue circulando por la calle bastante más allá del día del reparto.

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C

Para finales de mes. ¿Podéis imprimir el logo a dos colores?

M

¡Por supuesto! Envíanos el logotipo y te preparamos el presupuesto sin compromiso.

C

Perfecto, os lo mando hoy mismo 👌 ¿Podría ver una muestra antes?

M

¡Claro! Las muestras son gratis, solo pagas el envío. No se imprimen pero podrás ver y tocar la calidad del artículo.

Tipos de bolsas personalizadas para empresas

Las bolsas personalizadas se agrupan aquí por material y formato, y cada familia tiene su página. En la parrilla aparecen además carros de la compra, cestas y alguna funda, que no forman familia propia.

Bolsas de tela personalizadas

Las bolsas de tela personalizadas, o tote bags, son la familia más amplia con diferencia. El algodón es su base habitual, y hay modelos que suman material reciclado. Es la bolsa de feria, de congreso y de tienda: se entrega llena y se sigue usando vacía.

Bolsas non woven personalizadas

Las bolsas non woven personalizadas se fabrican en non woven de 80 g/m2, con asa termosellada y fuelle en la base. Es el formato del reparto masivo: la entrada de una feria o una acción de calle con mucho público.

Bolsas plegables personalizadas

Las bolsas plegables personalizadas se guardan dobladas y ocupan poco. Caben en un sobre o dentro de un kit sin condicionar el envío. Encajan en campañas de fidelización de supermercado, farmacia y comercio de barrio.

Bolsas de papel personalizadas

Las bolsas de papel personalizadas son la familia más corta. Hay modelos en papel reciclado de 80 g/m2, con asa troquelada y fuelle. Funcionan como packaging de entrega en tienda y como envoltorio de un regalo de empresa.

La bolsa se usa fuera: en la compra, en el trayecto al trabajo o dentro del propio recinto de la feria. Ahí está su ventaja frente a un artículo que acaba en un cajón.

Encaja bien en comercio, hostelería, farmacia y en cualquier marca con punto de venta físico. También como contenedor del resto del lote: es lo que sostiene el welcome pack de un congreso o el kit de bienvenida de un empleado.

Para una apertura, una campaña de fidelización o un evento con reparto en mano, la cuenta es siempre la misma: cuántas manos quieres alcanzar y para qué fecha necesitas el material en el almacén.

Criterios para elegir tus bolsas personalizadas

Cuatro cosas ordenan la comparación. Y conviene saberlo antes de empezar: el coste por unidad se mueve más con la técnica y con el número de caras marcadas que con el modelo elegido.

  • Material y uso previsto: el algodón cubre la mayor parte del listado y es el formato que el cliente vuelve a usar. El non woven y el papel reciclado, los dos de 80 g/m2, son gramajes de reparto: cumplen el día del evento.
  • Caras marcables: una parte de las fichas declara dos zonas de marcaje, cara A y cara B, delante y detrás de la bolsa. Marcarlas ambas separa el logo del mensaje de campaña, y cada superficie añadida sube el precio por unidad.
  • Colores del logo y color de la bolsa: la serigrafía llega a casi todo el listado y resuelve un logo de pocas tintas. Si el diseño lleva muchos colores, la salida es el DTF o el transfer serigráfico. Lo mismo si la bolsa es de las oscuras, que son las que más se repiten aquí. El marcaje admite hasta ocho colores según modelo y técnica.
  • Tamaño del reparto: el tramo medio es el punto de partida de casi la mitad de los modelos. Por debajo queda una parte del catálogo con mínimos cortos, y por encima, bastantes referencias que solo se sirven en tirada larga. Cada ficha lo indica.

Bolsas reutilizables personalizadas y materiales de bajo impacto

Muchas bolsas personalizadas llevan la etiqueta de artículo sostenible. Detrás del algodón, el reciclado y el poliéster están a la par, y quedan modelos en fibras vegetales, papel y corcho.

Lo que sostiene el argumento ambiental no es la etiqueta, sino el uso. Una bolsa de tela vuelve a la tienda con el cliente. Por eso las bolsas ecológicas personalizadas al por mayor rinden en comercio y supermercado más que en un reparto de un día. Si tu pliego de compras exige un material concreto, compruébalo modelo a modelo: la etiqueta no se reparte igual entre las familias.

Si ya sabes qué formato necesitas, entra en bolsas de tela personalizadas o en bolsas de papel personalizadas. Si la bolsa es el envoltorio de un lote mayor, pasa por regalos de empresa personalizados. Dos decisiones mueven el resultado por encima del resto: cuántas unidades necesitas y cuántas caras llevan logo. Ambas se toman sobre el modelo que elijas, y el unitario se recalcula con la tirada.

Preguntas frecuentes sobre bolsas personalizadas

01

¿Cuál es el pedido mínimo de bolsas personalizadas?

Varía por artículo y la ficha lo indica. Casi la mitad de los modelos empieza en el tramo medio, así que lo que conviene comprobar es el reparto corto: con cuarenta unidades la parrilla se estrecha, y con 400 asistentes de congreso entra casi cualquier familia. Las caras que marques no mueven el mínimo, pero sí el unitario.

02

¿Cuánto se tarda en tener las bolsas impresas y listas para repartir?

Cuenta dos meses desde que apruebas el modelo hasta el día del reparto, y estira ese margen en temporada alta. Lo que manda es el marcaje: la serigrafía rinde en tirada larga pero se prepara antes de tirar, y una bolsa marcada por las dos caras se marca dos veces. Con fecha fija, decide pronto cuántas caras llevan logo.

03

¿Qué técnica aguanta mejor un logo a todo color sobre algodón?

Sobre algodón a todo color entran dos técnicas, presentes en buena parte del listado: el transfer serigráfico y el DTF. La serigrafía rinde mejor con pocos colores y tiradas largas, y el bordado aporta durabilidad con un acabado más sobrio. El marcaje admite hasta ocho colores según el modelo.

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