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Jarras personalizadas de cerámica, cristal y acero
Las jarras personalizadas se agrupan por material, y cada material trae su técnica y su público. El acero inoxidable cubre alrededor de la mitad del listado, con jarras y tazas térmicas, mientras que la cerámica y el cristal se reservan a los modelos preparados para sublimación.
La jarra de cerámica blanca llega en 500 y 700 ml, con asa cómoda y presentada en caja individual kraft. La de cristal tiene acabado mate, 500 ml, es apta para microondas y también se entrega en caja. Las jarras térmicas personalizadas de acero apuntan a otro escenario y se llevan fuera del local.
Sublimación, láser y serigrafía circular sobre la jarra
El grabado láser es la técnica más extendida del listado y va ligada al acero inoxidable y al bambú. Marca sin tinta y deja un acabado sobrio, que es lo que suele buscar un regalo a cliente.
La serigrafía circular llega a buena parte de los modelos y recorre el contorno, que es el área de marcaje que registran las fichas de jarra. La tampografía se queda para logos pequeños y zonas concretas de la pieza.
La sublimación está en una parte del catálogo y explica los modelos de cerámica y de cristal mate: se fabrican pensando en ella. Permite cubrir la superficie de color, algo que ni el láser ni la tampografía consiguen. El marcaje de esta familia admite hasta cuatro colores.
Hostelería, bodegas y campañas: dónde encaja una jarra con logo
Las jarras personalizadas cumplen dos papeles distintos. En una cervecería o un bar, la jarra de cerámica trabaja cada servicio y pone la marca sobre la mesa del cliente final.
Para una bodega o un distribuidor, las jarras de cerveza personalizadas con logo funcionan como material de punto de venta y como detalle a los clientes del canal. Es material que el local acepta porque le resuelve una necesidad real.
Dentro de la empresa, la jarra térmica de acero encaja en el pack de bienvenida y en los regalos de fin de año. Se queda en la mesa de trabajo mucho después de que la campaña haya terminado.
Qué mirar antes de cerrar el modelo de jarra
- Capacidad: la cerámica se mueve entre 500 y 700 ml. La grande apunta al consumo de cerveza en barra; la pequeña resulta más manejable en un reparto.
- Color en la superficie: si quieres cubrir la jarra de color necesitas un modelo de sublimación. Si prefieres un acabado discreto, el acero con grabado láser es el camino.
- Presentación: varios modelos llegan en caja individual kraft, lo que resuelve el envoltorio cuando la jarra se entrega en mano.
- Cantidad: aquí el mínimo no frena nada. Cada modelo de la categoría acepta lotes cortos, así que un local pequeño puede encargar poca cantidad.
- Material reciclado: alrededor de la mitad de los modelos entra en el apartado de artículos sostenibles, y hay algún acabado en bambú para las campañas que lo exigen.
Si la campaña necesita más piezas de mesa, mira las tazas personalizadas, los vasos personalizados o los termos personalizados. Para el lote deportivo están los bidones. Si el modelo no acaba de decidirse solo, nuestro equipo opina por el chat. Y la jarra se termina en el configurador, donde la personalización llega tan lejos como quieras.
Preguntas frecuentes sobre jarras personalizadas
01
¿Puedo encargar jarras personalizadas para un bar sin una tirada grande?
02
¿Cuánto hay que anticipar un pedido que se entrega en Navidad?
03